Definitivamente no debí haberlo dejado, sólo tenía 15 años, era una niña volátil (aún lo soy). Recuerdo cuando lo hacía sonreír, cuando me robaba besos, cuando venía a verme con su skate... lo extraño, y ahora que no puede ser mío, me doy cuenta. Siempre pasa, sobre todo a mi. No somos iguales, no viviré contigo en la calle, pero sí puede que tú cambies manteniendo tus ideas... Aparece, por favor, ven a despertarme, toca el timbre de mi casa y sal corriendo como antes... llévame a tomar una cerveza y hazme una canción... Vuelve.