Miedo, la chiquilla tiene miedo. Otra vez se siente como un pollito mojado... a veces se cree muy grande porque fuma y bebe, otras veces, como ahora, no es más que una niña pequeña. Impulsiva, impredecible, no tiene miedo a la noche, a caminar sola... Vive la vida como si no hubiera mañana, jamás se arrepiente de nada, es como una gata, una gata por el tejado. Sale y sólo ella sabe cuando volver, es el centro del mundo; pero tiene miedo de volver a llorar. Sus ojos negros igual que su corazón, sus piernas blancas igual que su caminar, su cabello rojo, igual que su sangre... no ama ni deja ser amada, ella tiene miedo. Siente ganas de llorar, pero las esconde, que nadie se de cuenta que la gata llora, que nadie sepa que la gata se acurruca cuando llueve. Bendita gata, hace lo que quiere, no se le puede obligar, camina para donde la lleva el viento... si te la cruzas en martes 13, puede que sea de mala suerte.