"Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", suelen decir por ahí, y es verdad, no supe valorarlo hasta que me dijo que no podía conmigo, que le era desquiciante que yo fuera tan incontrolable e impredecible. No supe reconocer que tenía frente a mi al hombre que mejor me había hecho sentir, al que mejor me había tratado y que mejor me había comprendido. Soy un verdadero asco; a menudo siento que lo veré en todos lados, que me mirará y me besará como aquel día en su casa... dijo que me amaba y reconoció que soy lo mejor que le pasó en la vida, pero no puede estar conmigo, somos tan distintos y a la vez tan iguales, somos todo y a la vez nada. Somos perfectos, estamos cambiando todos los días, conociendo actitudes nuevas, caras, posiciones, miradas, pensamientos... todo sin hablarnos. Estamos en algo que no es nada, pero no puede evitar besarme cuando me ve, no puede evitar tocarse el pelo cuando no sabe que hacer, no puede evitar muchas cosas, cosas que yo si puedo aceptar, porque él lo es todo para mi, le confié tantas cosas... cosas que tal vez no sabe ni mi diario de vida... pero él sí, él es lo único que tengo en la vida. Lo amo, lo amo como jamás he amado a nadie y como jamás lo haré en la vida.