Nunca he esperado una casualidad, ni siquiera el destino, solo voy a la vida. El problema, es que me levanto porque hay que levantarse, que me ducho porque hay que hacerlo, que me río porque hay que reirse. De un tiempo a esta parte, lo único que hago porque quiero es sufrir y fumar. ¿Por qué fumar? ¿Por qué sufrir? ¿Qué mierda es sufrir? Fumar, me gusta, la sensación es agradable; sufrir... sentir que duele algo, en este caso, dentro de mi. ¿Por qué yo lo siento constantemente?. Recuerdo que un día acordamos tener 4 hijos, uno se llamaría Felipe Ignacio, y una se llamaría Inés Josefina, como su abuela. Recuero que él quería tener 6, para el equipo de baby, que ridículo, en ese entonces me parecía tan gracioso. ¿Por qué he de quererlo tanto? ¿¡Por qué he de amarlo!? Si a veces no quiero, a veces no me interesa, a veces solo quiero hacerlo desaparecer. A veces siento que me dejó en blanco, esperando una respuesta, algo que él también espera. A veces siento que hay algo que me falta por hacer antes de seguir, supongo que es él. A veces no se si mirarlo, a veces no se si devolverle el saludo, a veces ya no se si seguir amándolo. A veces, se va la estúpida y falsa esperanza de volver a preguntarle cómo está. A veces, solo a veces.