Se va.
Hoy debo reconocer que las cosas no van bien, estaba tratando de pensar que ya se arreglarían, pero debo reconocer, como siempre, que no se arreglarán, debo resignarme a saber que seguiré aquí, esperando a alguien que parezca la perfección en persona, pero parece que cada día me vuelvo más loca, cada día me resigno a que eso no pasará, & estoy aquí, como tantas otras veces, sola. Tratando de asimilar las cosas, aguantándome las lágrimas & el dolor del corazón me quema por dentro & espero que jamás vea esto, sería un tanto patético. Espero que las cosas mejoren, & aquí voy otra vez en mi delirio de estupidez, estupidez que a ratos es dulce & contagiosa, estupidez que con frecuencia me sabe amarga. Sigo esperando imposibles, sigo esperando las cosas lindas de la vida, no quiero ir a dormir, a ver si este dolor se calma un poco, no quiero derramar lágrimas oscuras en mi almohada otra vez. Quisiera que me quisiera, quisiera que me besara como nunca lo han hecho, & aquí viene otra vez, el delirio de estupidez. No quiero ya ser feliz, ya la alegría se va, mientras recuerdo esas cosas que sabían a compañía grata & dulce, así como un pastel de trufas. A veces me gustaría correr & no parar, no quiero seguir aquí, quiero volver a casa, quiero estar en mi casa, pero parece que está muy muy lejos, porque llevo 2 años 30 días sin llegar, sigo a la espera por un nuevo hogar en una calle fantasiosa, con una cama de muchas plazas, con la pared rayada con tonterías & dibujos anarquistas. Me veo como una anciana, esperando esa casa, me veo en una mecedora, llegan mis hijos con mis nietos, me veo con el pelo nevado, en una casa de campo, jugando a ser joven otra vez.